domingo, 24 de noviembre de 2013

Se cierra otra etapa.

Hace un año redacté un post en el que evocaba mis recuerdos del último año de colegio y este año, termino el pregrado,
Seis años, o sea, doce ciclos han pasado como jugando y muchas cosas han pasado en este tiempo: conocer a nuevas personas, tener nuevos amigos, aprender de las diferencias, tener alguna que otra experiencia desagradable, muchos momentos gratos, conocer lugares nuevos, un traslado a otra ciudad, viajar al extranjero y todo eso es aparte de la formación que se me ha dado para ejercer la profesión que opté desde los seis años de edad.
En este tiempo yo caí, me levanté, recibí ayuda de muchas personas, algunas de manera directa, otras no, en estos años uno se da cuenta el esfuerzo realizado para avanzar cada ciclo, mientras que otros se quedan en el camino, yo recuerdo que mi aula de primer ciclo estaba integrada por cincuenta y cinco alumnos: Hoy quedan pocos graduandos sobrevivientes al paso del tiempo: Se retiraron por problemas de pago, familiares, porque no les gustó la carrera, porque decidieron incorporarse a la masa trabajadora de Perú o qué se yo, mientras que un grupo hemos continuado.
Las circunstancias hicieron que me aleje de las personas a quienes conocí cuando aun era un adolescente recién egresado del cole, que no había salido más allá de su burbuja ubicada en la villa de Santiago de Surco y alrededores, teniendo que migrar a Piura para empezar una nueva vida.

Recuerdos de mis primeros seis ciclos:
En primer lugar, conocer a personas diferentes, de distintos lugares de Lima, con distinta forma de ver las cosas, al principio me chocó, toda vez que el grupo de estudiantes de mi colegio era muy homogéneo: hijos de técnicos y sub oficiales de la Fuerza Aérea que vivían en la misma zona, frecuentaban los mismos sitios, que tenían las mismas amistades y su vida se desarrollaba en la burbuja. 
Recuerdo mis primeras aventuras urbanas, recorriendo Lima para hacer los trabajos grupales, cuando hicimos el trabajo de sociología, así como las oportunidades que nos reuníamos para
 los cumpleaños, intercambios de regalos, trabajos grupales.
Recuerdo a un individuo con ciertas afectaciones psicológicas (por no decir que tenía cierta enajenación mental) que creía que era su amigo y que alguna vez nos persiguió (estaba con una chica del salón que iba conmigo en el mismo carro) por las calles aledañas a la facultad y cruzamos la Av, Canadá en medio de tráfico para huir de él. Recuerdo a la profesora de sociología, al de procesal civil que "me tenía mucha consideración" (sí, claro) y nos mandaba a hacer enésimos esquemas, al profesor Jesús Crisólogo, quien nos enseñó en los primeros ciclos y recuerdo que fue con los muchachos a hacer una excursión, a "La Mártir" y al profesor de Medicina Forense, fue la primera vez que vi una necropsia (bueno, en video) hasta que en este ciclo vi un cadáver en vivo y en directo en la morgue de Piura.
En esta etapa empezó mi labor como delegado, pero solo de dos cursos, recuerdo el negocio de las minicopias (las que llegaron a ser subastadas en V ciclo jajaja).
No es fácil resumir tanto en pocas líneas, pero esos seis primeros ciclos me permitieron saber mucho de la realidad de la vida.

Cambios: La segunda etapa:
Después de ser informado sobre la inminente mudanza, hoce los trámites para trasladarme a Piura, ciudad a la que llegué el seis de marzo y al día siguiente estaba integrándome al grupo de alumnos de la única sección de séptimo ciclo  de Derecho en Piura, ese día conocí a nuevas personas, me dieron la bienvenida y me explicaron que las cosas eran diferentes a lo que me había acostumbrado.
Lo primero que me afectó es tener que usar pantalones en la U, pese al calor que hacía en la noche, era un ignorante de la realidad en el interior del país, a tal punto que no sabía quien era la alcaldesa de Piura o su presidente regional o hacia qué punto cardinal estaban las aledañas ciudades de Sullana o Chulucanas y mucho menos conocía sobre sus días festivos...era un completo extraño, un limeñito (como suelen decir aquí).
He conocido a muchas personas, los profesores son más cercanos con los alumnos, incluso te tenido un mayor acercamiento con las autoridades universitarias, cuando en Lima era muy indiferente con asuntos institucionales.
No puedo dejar de lado los viajes al exterior, así como la mis constantes reelecciones como delegado del ciclo y eso generó que el director de la escuela (profesor de Contratos y tres Laborales, así como uno de los docentes que me enseñó cuando llegué) me denomine como delegado vitalicio, cargo y funciones que dejaré en unos días. 
Lo que me ha gustado es que fui bien recibido desde el momento que llegué, me he sentido cómodo en estos seis ciclos, he aprendido mucho de muchos, el traslado a Piura ha sido una experiencia enriquecedora que me ha permitido hacer muchas cosas, debo reconocer que se me han dado oportunidades que quizá no las hubiera tenido en mi ciudad de procedencia.

Sin embargo, desde hace uno día tengo en mente una pregunta: ¿Qué pasará después?

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